Enséñame.

Lo más curioso y/o gracioso, es haber descubierto que aun siendo un eterno enamorado, aun suspirando por todas las faldas que se alzaron delante mío, por los ojos que abrasaron mi espíritu y por los culos que hicieron que mi corazón se acelere y que mi sangre se redirija a mi entrepierna; no he podido todavía, aprender a amar. Continúa leyendo Enséñame.