Magnetismo.

Nuestras miradas se tenían que intersecar
corriendo el riesgo de pasmarnos como idiotas.
Tus labios decidieron a los míos tentar
y el magnetismo hizo que cruzáramos las bocas.

Compartimos en estrecha intimidad
hasta el espíritu del sustento de la tarde
del que ahora solo quedan remanentes.
Liberando la turbia ansiedad,
haciendo del otro mutua propiedad,
fundiendo nuestra masa con brevedad urgente.

Dejamos por fin de ser de algo la mitad,
al perder en algún espacio la ropa y
fuimos uno y solo uno al no podernos separar,
dividirnos o desintegrar,
lo que hoy une el deseo,
que mañana nadie rompa.


Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s